Artículo de Larken Rose (original inglés aquí)

Traducción de Francesc Garcia Gonzalo


spankingCada vez más gente se opone a pegar a los niños para “disciplinarlos”. Una réplica común es: “A mí me pegaban y he salido bien”. Este argumento no se sostiene por varias razones: (i) haber sobrevivido a algo no implica que eso sea bueno (“De joven me atropelló un autobús y he salido bien, así que ahora empujaré a mis hijos bajo autobuses”), (ii) La moralidad de una acción no se establece por si causa o no daños permanentes (“Está bien que los otros niños te roben, pues vas a salir bien de todos modos”), y (iii) Otros podrían no estar de acuerdo en que hayas salido “bien”.

Pero aquí quiero abordar el impacto que azotar a los niños tiene sobre el conjunto de la sociedad. Para ello utilizaré una analogía:

Érase una vez dos familias que se fueron juntas de picnic. Cada familia tenía varios hijos, todos los cuales se comportaban muy bien. No eran demasiado revoltosos ni ruidosos y trataban respetuosamente a los demás niños y adultos. Un observador cualquiera que pasara por ahí pensaría que se trataba de dos familias con “buenos niños”.

picnicSin embargo, ese resultado final (ese externo “comportamiento correcto”) fue alcanzado de formas muy distintas por ambas parejas de padres. Una familia lo consiguió mediante disciplina autoritaria. Sus hijos sabían que, si no se comportaban como les habían dicho, luego serían severamente castigados. La otra familia, por el contrario, enseñó a sus hijos a respetar a los demás: respetar sus deseos, sus sentimientos y sus bienes.

Los dos métodos de crianza podrían resumirse como: “haz lo que digo o te vas a enterar!” frente a “trata a los demás como te gustaría ser tratado”. Los resultados, al menos en apariencia, eran muy similares: ambos grupos de niños se comportaron muy educadamente durante el picnic.

SIN EMBARGO…

Ese picnic tuvo lugar en 1920 en Alemania. Veinte años más tarde, el comportamiento de ambos grupos de ex-niños se había vuelto muy diferente. Los niños de la primera familia habían sido intencionadamente entrenados para tomar sus decisiones en base a los premios o castigos que recibían de la “autoridad”. Estos niños tenían poca o ninguna práctica en la gestión de sus propias vidas y en el uso de su propio juicio para decidir cómo comportarse.

Con este bagaje encajaron bien en el ejército nazi. Era un sistema que les resultaba familiar y entendían bien. Simplemente tenían que obedecer órdenes y serían recompensados. Sabían que no tendrían que tomar sus propias decisiones morales, pues se les dejó claro que no debían hacerlo. La principal lección moral de sus padres fue que la obediencia es buena y la desobediencia es mala. Así que cuando los niños crecieron y cayeron en manos de una nueva “autoridad”, se pusieron a obedecer órdenes sin darle más vueltas. Se les había enseñado que no debían cuestionar la justicia o legitimidad de sus órdenes. Se les enseñó a obedecer sin cuestionar. Y así lo hicieron.

Y murieron, entre incontables otros, combatiendo en Stalingrado contra niños rusos criados del mismo modo. Dos grupos de súbditos bien entrenados, cumpliendo fielmente suswar órdenes, leales y obedientes hasta el espantoso final. Pues así habían sido criados.

Previsiblemente, las vidas de los otros niños, criados en un ambiente de respeto hacia los derechos de otros, tomaron un curso muy distinto. Habiendo desarrollado tempranamente sus sentidos de empatía y justicia, y aceptando los principios de autopropiedad y no agresión, estos niños pasaron sus vidas defendiendo la interacción pacífica y voluntaria, oponiéndose y resistiéndose a todo tipo de agresiones, “oficiales” o no. No asesinaron a nadie ni murieron absurdamente en los juegos de guerra de los políticos.

—FIN—

tortureLa buena conducta de ambos grupos de niños en el picnic no significa nada. Si les mandas a tus hijos que se comporten bien después de haberlos entrenado a obedecerte mediante recompensas y castigos, lo que has hecho no es enseñarles a ser buenos, sino a ser obedientes. Si no han interiorizado un código moral sólido (y no lo harán si los controlas coactivamente), entonces ¿qué motivación tendrán para seguir comportándose “bien” cuando tú ya no estés allí para castigarlos? Si les enseñaste a hacer las cosas para evitar castigos, ¿por qué iban a seguir haciéndolas cuando ya no exista tal amenaza? Y si en algún momento se encuentran bajo el control de otra supuesta “autoridad”, la cual les ordena hacer cosas malas, ¿cómo crees que actuarán?

¿Cuál es la lección aquí? Pues bien, si quieres que tus hijos se conviertan en perfectos súbditos del régimen autoritario de turno, que obedezcan órdenes ciegamente, y que su toma de decisiones se base exclusivamente en recompensas y castigos, entonces críalos usando métodos autoritarios, azótalos, castígalos cuando no obedezcan tus órdenes y enséñales sumisión incondicional y obediencia ciega.

deathY si más adelante se unen al ejército, siguen ciegamente órdenes para cargar a la batalla y terminan asesinando a extraños o muriendo ellos mismos, eso será la prueba definitiva de que has logrado tu objetivo: entrenar a un ser humano para que renuncie a su propia conciencia, a su libre voluntad y a su juicio individual, todo en pro de la obediencia ciega a una “autoridad” externa. Enhorabuena.

Si esos comentarios te parecen excesivamente duros, déjame preguntarte esto: ¿alguna vez has visto una guerra entre dos grupos de personas criadas para pensar por sí mismas, para juzgar bien y mal por sí solas, para aceptar personalmente responsabilidad por sus propias decisiones y acciones, y que nunca se escondan detrás de la excusa de “yo sólo obedecía órdenes”? No. Jamás la has visto y jamás la verás.

Así que dime, ¿qué es mejor? ¿permitir que la gente siga viviendo cómodamente con sus creencias autoritarias y métodos “tradicionales” de crianza (que enseñan a la mayoría a ser robots no pensantes, y que nutren perpetuas injusticias y guerras)? ¿o acaso es mejor ofender, chocar y despertar sentimientos de culpabilidad en quienes no han hecho más que transmitir su propio adoctrinamiento autoritario, para que quizá así contribuyan a cambiar cómo piensa y funciona la sociedad?

authorityVolviendo al punto de partida de este artículo: si te azotaban en tu infancia y luego de mayor te convertiste en policía, soldado, recaudador de impuestos u otro tipo de burócrata gubernamental, o incluso si simplemente te sientes orgulloso de ser un “contribuyente que obedece la ley”, entonces no saliste tan bien como dices. Saliste un ser humano servil en manos de una clase dirigente maliciosa, parasítica y violenta. Y lo peor que puedes hacer es pasar eso a la siguiente generación. Si enseñas a tus hijos a respetar y obedecer la “autoridad”, los estás entrenando para ser siervos amorales, irreflexivos y obedientes de cualquier gamberro, banda callejera, criminal, tirano o clase gobernante que les dé por adoptar como su nueva “autoridad” cuando tú dejes de controlarlos. Así no estás ayudando a tus hijos, ni a ti mismo, ni a la humanidad. Deja de hacerlo.