Publicado por James Corbett el 31/01/2016
Traducido por Francesc Garcia-Gonzalo (original inglés aquí)


“El cleptócrata deshonrado Maurice Strong murió el año pasado a los 86 años. La sociedad educada lo rechazó y obligó a vivir exiliado en Beijing después de hacerse públicas sus décadas de intrigas empresariales, crímenes contra la humanidad y destrucción del medio ambiente. Su salvajismo culminó con un intento de beneficiarse de la muerte de niños iraquíes hambrientos. Su funeral fue muy tranquilo, asistiendo sólo aquellos pocos familiares cuyo corazón no les permitió rechazarlo por completo. Ex-amigos y ex-socios como Paul Martin, James Wolfensohn, Kofi Annan, Conrad Black y Al Gore se negaron a hacer comentarios sobre la muerte de su amigo caído en desgracia”.

… así es como habría sido recordado el legado de Maurice Strong en cualquier mundo razonable. En su lugar tenemos esto:

El miércoles, cientos se reunirán frente a Parliament Hill para una conmemoración extraordinaria. El Gobernador General, el Primer Ministro, el Ministro de Medio Ambiente, el ex-presidente del Banco Mundial entre otros dignatarios, con o sin cargos oficiales rendirán homenaje a uno de los grandes canadienses de su generación. Celebrarán la vida de Maurice Frederick Strong, quien murió el 27 de noviembre. Su muerte dio lugar a los obituarios y homenajes de rigor. Pero en un país cuyas virtudes pasan a menudo desapercibidas, Maurice Strong y la vida febril y productiva que lideró en Canadá y en el extranjero no deben dejar de ser celebradas.

Y los elogios no dejan de llegar.

Del primer ministro canadiense Justin Trudeau: “Maurice Strong fue un pionero del desarrollo sostenible que hizo de nuestro país y del mundo un lugar mejor.”

Del co-fundador del Foro Económico Mundial de Davos: “Él fue un gran visionario, siempre por delante de nuestro tiempo en su pensamiento.

Del autor y filósofo John Ralston Saul: “Él cambió el mundo.”

Una retahila de globalistas se plantó a principios de esta semana en Ottawa para rendir homenaje a la memoria de Strong: desde el ex-presidente del Banco Mundial James Wolfensohn, al subsecretario general de la ONU Achim Steiner, al ex-secretario general del Club de Roma, Martin Lees. Condolencias por escrito llegaron de otros prominentes globalistas incluyendo Mikhail Gorbachov, Gro Harlem Bruntland y Kofi Annan.

¿Por qué era Maurice Strong tan altamente apreciado por la jet set globalista?

Ah, cierto:

ENTREVISTADOR: “¿Aspira Maurice Strong a que las Naciones Unidas sean el gobierno del mundo?

STRONG: “No, no es necesario ni factible, y ciertamente estamos muy lejos de tal cosa. Pero sí que necesitamos, si queremos vivir en un mundo más pacífico y seguro, un sistema de cooperación más eficaz, lo que yo llamo un “sistema de gobernancia”. Y las Naciones Unidas, con todas sus dificultades, es lo mejor que tenemos.

Presidente de Power Corp. Presidente de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional. Presidente de Petro-Canada. Presidente de Ontario Hydro. Jefe del Programa Medioambiental de las Naciones Unidas. Miembro fundador del Foro Económico Mundial de Davos. Padre del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC). Globalista comprometido.

No, no es difícil ver por qué a los globalistas les encanta el archi-globalista Maurice Strong. ¿Pero cómo consiguió este niño de familia pobre de Oak Lake, Manitoba, que no terminó siquiera el bachillerato, convertirse en uno de las hombres más influyentes del mundo, responsable en buena parte de la configuración actual de nuestras instituciones globalistas? La historia es tan improbable como instructiva, y nos lleva desde los pozos de petróleo a la formación del IPCC.

anna-louise-strong1959-300x215Dado el impresionante ascenso de Strong hasta convertirse en un capo globalista, no será sorprendente escuchar que su familia tenía conexiones políticas. Sin embargo, quizá sí nos sorprenda escuchar dónde residían esas conexiones. Su tía, Anna Louise Strong, fue una comunista comprometida que se hizo amiga de Lenin y Trotsky (quien le pidió que le enseñara inglés) antes de establecerse definitivamente en China, donde tenía una relación familiar con Mao Zedong. Se convirtió en amiga íntima de Zhou Enlai, quien lloró abiertamente cuando ella fue enterrada con todos los honores en el Cementerio Revolucionario Babaoshan de Beijing.

Por desgracia para la humanidad, la manzana no cayó lejos del árbol con el joven Maurice. Nacido en la Manitoba rural en 1929 y sufriendo lo peor de la Gran Depresión, Maurice deja la escuela a los 14 años en busca de trabajo. Trabaja como marinero en varios barcos y luego, a los 16 años, como comprador de pieles en el norte de Canadá para la Compañía de la Bahía de Hudson. Allí se encuentra con “Wild” Bill Richardson, cuya esposa, Mary McColl, procede de la familia detrás de McColl-Frontenac, una de las compañías petroleras más grandes de Canadá.

A través de Richardson, Strong hace contactos que lo impulsarán en su improbable carrera. Como explica crípticamente la Wikipedia:

En 1947, Strong se reunió por vez primera con un alto funcionario de la ONU, quien le consiguió un trabajo temporal de bajo nivel como oficial de seguridad junior en la sede de la ONU en Lake Success, Nueva York. Pronto regresó a Canadá y, con el apoyo de Lester B. Pearson, dirigió la fundación de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional en 1968.

El párrafo anterior es una obra maestra en cuanto a lagunas narrativas masivas y encubrimientos crípticos de detalles se refiere. La verdad es aún más extraña. Ese “funcionario de la ONU” del que habla Wiki? No es otro que el Tesorero de la ONU, Noah Monod. En realidad, Monod no sólo le consigue un trabajo sino que le da un lugar para vivir: los dos viven juntos durante el tiempo de Strong en Manhattan. Pero lo más importante, Monod lo introduce al hombre que más que ningún otro estará detrás de su meteórico ascenso al estrellato internacional: David Rockefeller.

A Maurice Strong le gustaba contar que se había confrontado a Rockefeller cuando se conocieron. Según Strong, algunas de sus primeras palabras a David fueron: “tengo serios prejuicios contra usted y todo lo que su familia representa“. Curiosamente, David no lo recuerda así, diciendo en cambio que los dos tenían “una fuerte relación de trabajo.”

De cualquier manera, a partir de ese momento la carrera de Strong ya está hecha. Y a partir de ese momento, dondequiera que Strong vaya, Rockefeller y sus socios estarán cerca, en la sombra.

Alberta-Oil-300x155Cuando Strong deja su trabajo de seguridad en la ONU y vuelve a Canadá, es un veterano de Standard Oil, Jack Gallagher, quien le da su gran oportunidad en la industria petrolera de Alberta. Gallagher había sido contratado para crear una nueva empresa de exploración de petróleo y gas por Henrie Brunie, amigo cercano de John J. McCloy, socio de Rockefeller. Strong entra como asistente de Gallagher.

Cuando Maurice Strong de repente decide dejar su trabajo, vender su casa y viajar a África, encuentra trabajo en CalTex, una empresa de los Rockefeller en Nairobi.

Cuando renuncia a ese puesto en 1954 y comienza su propia compañía en Canadá, contrata a Brunie para gestionarla y pone en la junta directiva a dos ejecutivos de la Standard Oil de Nueva Jersey. Por aquel entonces no tiene aún 30 años y ya es multimillonario.

Tras cultivar a fondo sus relaciones con las élites políticas canadienses, Strong es nombrado director de Power Corporation, la niña bonita de los poderosos “Rockefellers canadienses“, la familia Desmarais. Power Corp es un proveedor de líderes para la política canadiense y el período en que Strong está al mando no es ninguna excepción. Uno de los contratados por Strong: un joven recién salido del MBA de Harvard llamado James Wolfensohn, futuro presidente del Banco Mundial. Otro a quien contrata: Paul Martin, futuro director general de Líneas de Buques de Canadá y futuro Primer Ministro de Canadá.

Strong deja Power Corp para encabezar el programa de Ayuda Exterior de Canadá. Supervisa la creación de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC). Como explica la periodista Elaine Dewar, quien entrevistó a Strong para su innovador libro “El Manto Verde“:

El IDRC tenía una cláusula en su legislación habilitante que le permitía dar dinero directamente a los individuos, así como a gobiernos y organizaciones privadas. Fue creado como una corporación, proporcionando informes al Parlamento a través del ministro de asuntos exteriores. Su junta directiva fue diseñada para incluir a personas privadas e incluso extranjeras. […] Dado que el IDRC no fue creado como un agente de la Corona (como la CIDA), era capaz de recibir donaciones de empresas y particulares, así como fondos del gobierno.

Entre esas “empresas y particulares” que generosamente “donaban” su dinero al IDRC estaban, naturalmente, el Chase Manhattan Bank de Rockefeller y la Fundación Rockefeller. Strong admitió a Dewar que el IDRC usaba su apariencia cuasi-gubernamental para ejercer influencia política en el tercer mundo.

strong1-208x300Su carrera cuasi empresarial/cuasi gubernamental/cuasi “filantrópica” alcanza un nuevo nivel en 1969 cuando es llamado por el embajador de Suecia ante la ONU para ver si quiere dirigir la próxima Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que se celebrará en 1972. Strong recibe la llamada no por su supuesto amor por el medio ambiente, sino porque ya en ese momento Strong es reconocido como una fuente inagotable de contactos políticos, empresariales y financieros tanto en el primer como en el tercer mundo.

Como no, Strong es nombrado fideicomisario de la Fundación Rockefeller, que luego financia a su oficina para la cumbre de Estocolmo y suministra a Barbara Ward, becaria Carnegie, y René Dubos, ecologista de la Universidad Rockefeller, para su equipo. Strong les encarga escribir “Sólo Un Planeta Tierra”, un texto fundacional en el ámbito del desarrollo sostenible que los globalistas promocionan intensamente para justificar la gestión global de los recursos.

La cumbre de Estocolmo de 1972 es todavía aclamada como un momento histórico en la historia del movimiento medioambiental moderno. De ella surgen no sólo los primeros planes gubernamentales de acción medioambiental en Europa, sino también una nueva burocracia en la ONU: el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Director fundador de PNUMA: Maurice Strong. Como explica Dewar:

Como tantas otras organizaciones creadas por Strong, ésta también tenía múltiples usos. En 1974, el PNUMA se levantó del suelo no urbanizable de Nairobi, Kenya, donde Strong ya había residido. La colocación de PNUMA en África se explicó como una concesión a los países en desarrollo, los cuales recelaban de las intenciones occidentales. Pero para las grandes potencias también fue útil tener otra organización internacional en Nairobi. Después de la Guerra de Yom Kippur en 1973, Nairobi se convirtió en la capital del espionaje de África.

La Guerra de Yom Kippur y el resultante embargo petrolero de la OPEP (mágicamente predicho en la reunión Bilderberg de ese año en Suecia y organizado por el agente de David Rockefeller, Henry Kissinger) tiene otro efecto colateral que termina beneficiando a Strong: el embargo afecta fuertemente al este de Canadá, llevando al primer ministro Trudeau a crear una empresa petrolera nacional de gestión pública. El resultado: Petro-Canada nace en 1975 y Trudeau naturalmente nombra como su primer presidente a Strong, por entonces ya el miembro más poderoso del movimiento medioambiental global(ista).

En 1987, David Rockefeller y Strong coinciden en Colorado para el “IV Congreso sobre Áreas Silvestres del Planeta”, una reunión de importancia histórica mundial de la que casi nadie ha oído hablar. Con asistentes de la talla de Rockefeller, Strong, James Baker y el propio Edmund de Rothschild, el congreso gira en última instancia en torno a la financiación para el floreciente movimiento medioambiental que Strong había creado a través del PNUMA.

rio-1992-300x202Es en este congreso (grabaciones del cual están disponibles online gracias al denunciante George Hunt) donde Rothschild propone la creación de un Banco Mundial para la Naturaleza, que él concibe como el mecanismo de financiación para un “segundo Plan Marshall” que sería utilizado para “aliviar la deuda” del tercer mundo y para ese silbato de perros favorito de los globalistas: el “desarrollo sostenible”.

El sueño de Rothschild se hace realidad cuando Strong preside otra cumbre medioambiental de la ONU: la “Cumbre de la Tierra” de Río de 1992. Aunque quizás mejor conocida como el origen de la Agenda 21, mucho menos conocido es que la Cumbre de la Tierra dio también lugar a la creación del Banco Mundial para la Naturaleza.

Estrenado en la víspera de la Cumbre de la Tierra de Río como un programa piloto de $1000 millones del Banco Mundial, el banco, ahora conocido como el “Fondo para el Medio Ambiente Mundial” (FMAM), es la mayor fuente de financiación pública para proyectos medioambientales globales, habiendo financiado más de $14.5 mil millones en proyectos, además de cofinanciar otros $75,4 mil millones. El banco es el mecanismo financiero de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que a su vez dirige el Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC).

Con la Agenda 21 en su zurrón, el FMAM de los sueños de Rothschild en el pote, y el IPCC ya brillando en sus ojos, la fascinante carrera de Strong no muestra signos de detenerse. Tras zanjar la Cumbre de Río, Strong asume una serie de posiciones tan desconcertantes que cuestan de creer. Desde su web oficial viene la siguiente lista:

Después de la Cumbre de la Tierra, Strong continuó liderando la implementación de los resultados de Río mediante la creación del Consejo de la Tierra y el movimiento de la Carta de la Tierra, mediante su presidencia del Instituto de Recursos Mundiales, su membresía en la Junta Directiva del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, el Instituto de Estocolmo para el Medio Ambiente, el Instituto Africano-Americano, el Instituto de Ecología en Indonesia, el Instituto Beijer de la Real Academia Sueca de Ciencias, y otros. Strong fue el director durante muchos años de la Fundación del Foro Económico Mundial, asesor sénior del Presidente del Banco Mundial, miembro de la Junta Internacional de Asesoramiento de Toyota Motor Corporation, miembro del Consejo Asesor para el Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, del Consejo Empresarial Global para el Desarrollo Sostenible, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), de Recursos para el Futuro, y de las Becas Eisenhower.

No cabe duda de que Strong llevó una vida interesante. Y dado que los intereses de los Rockefeller estuvieron presentes en esa vida desde muy temprano, no cabe duda tampoco de por qué las puertas parecían abrirse para él dondequiera del mundo que fuese.

Pero aún y así, uno debe preguntarse cómo y por qué un chico que no acaba sus estudios y que se hace de oro en la industria petrolera gracias a sus conexiones, acaba convirtiéndose en la figura más importante de todo el movimiento medioambiental mundial. ¿Estaba Strong realmente interesado ​​en la protección del medio ambiente?
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Consideremos la adquisición de Strong de la Sociedad de Tierras y Ganado de Arizona Colorado, que Strong le compra al traficante de armas saudita Adnan Khashoggi en 1978. Como parte de esa compra, Strong adquiere el control sobre el rancho Baca Grande, ubicado en el Valle de San Luis, en Colorado. Como Henry Lamb explica en un artículo de 1997:

El rancho, llamado Baca, yacía encima del mayor acuífero de agua dulce del continente. Strong quería canalizar el agua hacia el desierto sudoeste, pero organizaciones ecologistas protestaron y el plan fue abandonado. Strong recibió una compensación de $1.2 millones de la compañía de agua, una subvención anual de $100,000 de Laurance Rockefeller, y retuvo los derechos sobre el agua.

No, el interés de Strong por el sitio no tenía nada que ver con la preservación del entorno prístino del Valle de San Luis. Su interés era algo más extraño que eso. Como nota Quadrant Online:

Un místico le había contado a Maurice Strong que:

La Baca se convertiría en el centro de un nuevo orden planetario que evolucionaría a partir del colapso económico y catástrofes ambientales que barrerían el mundo en los próximos años.

    A raíz de estas revelaciones Strong crea la Fundación Manitou, una institución de la Nueva Era (New Age) ubicada en el rancho Bacaencima de las aguas sagradas que Strong no había podido bombear. Esta magia-potagia continuó con la fundación del Fondo para la Conservación (con la ayuda financiera de Laurance Rockefeller) para estudiar las propiedades místicas de la Montaña Manitou. En el rancho Baca hay un templo circular dedicado a los movimientos místicos y religiosos del mundo.

En realidad, el celo misionero de Strong para difundir durante décadas su mensaje medioambiental de muerte y destrucción se explica mejor como un celo casi religioso para preparar el camino hacia el “Nuevo Orden Mundial” al que dicha fatalidad medioambiental supuestamente dará lugar.

Pistas adicionales sobre las creencias místicas y de la Nueva Era de Strong proceden de lo que él mismo consideraba su mayor logro: la creación de la Carta de la Tierra. Esta Carta surgió del Instituto del Consejo de la Tierra, que Strong fundó en 1992 con la ayuda de Mikhail Gorbachov, David Rockefeller (por supuesto), Al Gore, Shimon Peres, y otros varios de sus amigos globalistas.

strongnewage-300x200La página web del propio Strong ha descrito la Carta de la Tierra como “una ampliamente reconocida declaración de consenso global sobre la ética y valores para un futuro sostenible”. Pero el mismo Strong ha enmarcado el documento en términos religiosos, diciendo que espera que sea como unos nuevos Diez Mandamientos.

¿Qué dice pues la Carta de la Tierra? Además de los predecibles tópicos melosos que uno esperaría sobre “justicia social y económica” y otras palabras pegadizas políticamente de moda, el documento termina como una carta de amor al gobierno mundial:

Con el fin de construir una comunidad global sostenible, las naciones del mundo deben renovar su compromiso con las Naciones Unidas, cumplir con sus obligaciones bajo los acuerdos internacionales existentes, y apoyar la implementación de los principios de la Carta de la Tierra mediante un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre medioambiente y desarrollo.

La propia Carta de la Tierra yace en el interior del “Arca de la Esperanza“, un arca construída específicamente para albergar el documento original, en una obvia referencia al Arca de la Alianza. El arca se dio a conocer el 9 de septiembre del 2001 y, tras los atentados del 11 de septiembre, fue transportada 350 millas hasta las Naciones Unidas. El miembro de la Comisión de la Carta de la Tierra que presidió la inauguración resultó ser no otro que Steven C. Rockefeller.

Aunque esta misión cuasi-religiosa para crear un gobierno mundial viene siempre envuelta de un lenguaje agradable sobre fortalecer comunidades y preservar el planeta, la realidad subyacente esconde una agenda mucho más maquiavélica. Como señala Dewar sobre la Cumbre de Río en “El Manto Verde”:

Anunciada como la Cumbre Más Importante del Mundo, la cumbre de Río fue descrita públicamente como una negociación global para reconciliar la necesidad de protección del medioambiente con la necesidad de crecimiento económico. Los cognoscenti sabían que había otros objetivos más importantes. Estos incluían el traspaso de poderes reguladores nacionales a vastas autoridades supranacionales; la apertura a intereses multinacionales de todas aquellas economías nacionales todavía cerradas a ellos; el fortalecimiento de órganos de toma de decisiones tanto por encima como por debajo del alcance de las democracias nacionales de nuevo cuño; y, sobre todo, la integración de los imperios soviético y chino en el sistema de mercado global. Nadie parecía haberle dado un nombre a este grandioso programa, así que más tarde decidí llamarlo: la Agenda de Gobernancia Global.

El mismo Strong dio una idea de las implicaciones de este programa para el hombre o mujer de la calle en una entrevista a la BBC poco antes de iniciarse la cumbre de Estocolmo de 1972. Hablando sobre el “problema de la sobrepoblación”, entonces la causa medioambiental de moda, Strong compartió sus reflexiones sobre el potencial uso de licencias de reproducción:

Por cierto, las licencias para tener bebés son algo que me causó problemas hace unos años cuando sugerí que, incluso en Canadá, esto podría ser necesario en algún momento, por lo menos alguna restricción sobre el derecho a tener hijos. No estoy proponiéndolo, yo simplemente estaba prediciéndolo como uno de varios posibles cursos que la sociedad debería considerar seriamente si nunca llegamos a ese tipo de situación.

Que Strong tuviese tanto éxito promoviendo su agenda de “gobernancia global” durante tantas décadas es un testimonio no de su propio liderazgo visionario, como dicen tantos globalistas, sino de los increíbles recursos de los Rockefeller, los Rothschild y otros que han financiado la creación de esta agenda y siguen empujándola paso a paso.

Puede considerarse buena suerte, pues, que las décadas de engaño de Strong finalmente llegaran a su fin (más o menos) en el año 2005, cuando se le descubrió “con las manos en la masa”. Según Quadrant Online:

Las investigaciones sobre el Programa Petróleo-por-Alimentos de la ONU descubrieron que Strong había firmadostrong_chq-300x133 un cheque por $988.885 a nombre de M. Strong, emitido por un banco jordano. El hombre que le dio el cheque, el empresario surcoreano Tongsun Park, fue condenado en 2006 en un tribunal federal de Estados Unidos por conspirar para sobornar a funcionarios de la ONU. Strong dimitió y huyó a Canadá, y de allí a China, donde vive desde entonces.

Aunque siguió haciendo apariciones en varios eventos alrededor del mundo, Strong llevó una existencia mucho más discreta durante su última década, probablemente debido a los estragos de la edad. Pero ahora que finalmente ha fallecido, nos toca ser sometidos a todavía más elogios nauseabundamente pródigos hacia este hombre y las muchas instituciones globalistas que componen su legado.

No, no es difícil entender por qué Maurice Strong era tan querido de la jet set globalista. No esperes que ninguno de los miembros de esa jet set te cuente esta historia en detalle.